Steve Prefontaine “Rendirse no es una opción”

Publicado: 5 septiembre, 2013 en POST

Hoy  recordaremos a este gran atleta de los 70´

Nacido en Coos Bay, Oregon, el 25 de enero de 1951, Steve Roland Prefontaine “PRE” se matricula en 1970, con 19 años, en la Universidad de Oregón, entrenando a las órdenes de Bill Bowerman (que después sería co-fundador de Nike, junto a Phil Knight, en 1972). Bowerman, sabiendo del potencial del chico tras verlo en la Marshfield High School, le dijo que, si confiaba en él, se convertiría en el mejor corredor de fondo del mundo. En esa etapa universitaria (de 1970 a 1973), ningún otro corredor estadounidense pudo derrotarlo.
Bajo el apodo de “Pre” (grito de guerra del público en las carreras para animarlo), este excepcional atleta fue cosechando éxitos paulatinamente con un objetivo entre ceja y ceja: los Juegos Olímpicos de Munich de 1972. En este sentido, hay que destacar que fue uno de los grandes defensores del trabajo del atleta profesional, como enamorado del atletismo que era, encabezando un sonoro movimiento contra la Amateur Athletic Union, a la que acusaba de no ayudarles y de querer aprovecharse de su esfuerzo y resultados: “nos exigen medallas, pero nuestro país no nos da nada a cambio”, llegó a decir. Por aquel entonces, estaba prohibido que los atletas profesionales compitieran en los Juegos Olímpicos. Es decir, para poder participar en las Olimpiadas, se les exigía que no cobraran por participar o ganar competiciones. Que fueran totalmente amateurs. Por ello, Prefontaine prefirió renunciar a grandes cantidades de dinero para alcanzar su sueño de ser campeón olímpico. Esa lucha tuvo su premio con carácter póstumo, ya que la Federación Internacional de Atletismo comprendió que, para formar y mantener atletas de élite, se exigía una importante inversión económica. Digamos que Prefontaine fue, con su trabajo y esfuerzo, uno de los que hicieron posible que el atletismo se convirtiera en un deporte profesional.
Eugene, Oregon, 1970
Sus características como corredor se reflejaban fielmente en la frase que da encabezamiento a este post: “Rendirse no es una opción“. Con esa aparente sencillez, Prefontaine enfocaba las cosas. Era la filosofía que guiaba su vida.
A nivel atlético, se trataba de un atleta correoso, con un centro de gravedad bajo, una técnica poco pulida, una fiereza extrema, y una nula racionalidad en carrera. En contraprestación, se trataba de una persona metódica en sus entrenamientos, a niveles tremendamente exigentes, con una gran motivación y determinación, sabedor de que el trabajo duro era el germen de los éxitos. Le encantaba no conocer sus límites, pero siempre que podía, intentaba traspasarlos. Por estas razones, se ganó la admiración y el reconocimiento del público, a través de su carismacoraje y agresividad en la pista. Quería ganar. Pero no a cualquier precio. Quería ganar demostrando a todo el mundo que era el mejor. Para que os hagáis una idea del nivel de fama que adquirió en Estados Unidos, con 19 años (recién llegado a la Universidad de Oregón) fue portada de la prestigiosa revista Sports Illustrated.

No concebía la competición sin que fuera él quien dominara las carreras. Imponía el ritmo al que quería correr, siempre en cabeza, y así se la jugaba. Ese inexistente pero fiel planteamiento, le costó la que fue la más amarga derrota de su corta carrera: la final de los 5.000 metros de los Juegos Olímpicos de Munich.
Aquel 10 de septiembre de 1972, Prefontaine lideró, como tenía por costumbre, la mayor parte de la prueba. Pero aquella forma casi sobrehumana de correr, basada, según él, en que “todo es cuestión de coraje”, le costó la victoria… y las medallas. Acabaría en 4º lugar, por detrás del finlandés Lasse Virén, del tunecino Mohammed Gammoudi, y del británico Ian Stewart, que lo sobrepasaría a escasos 10 metros de la línea de meta. Ni qué decir que aquello supuso una tremenda decepción para él, aun sabiendo que no era el favorito, y que era el más joven participante en aquella final (nadie hasta aquel momento había conseguido ganar un ‘5.000’ olímpico con menos de 25 años). En la última vuelta fue incapaz de aguantar el cambio de aquel finísimo y maravilloso finlandés, y en los últimos 200 metros, se hundía, siendo sobrepasado también holgadamente por el africano, y finalmente por el británico. Aún así, Bowerman, su entrenador, diría que aquella había sido su mejor carrera, “una carrera extraordinaria”.

Munich 1972: últimos metros para Gammoudi, Virén y Prefontaine
Como curiosidad, decir que  otra de sus grandes pasiones, ,fueron los coches . De ahí su apelativo: “James Dean of track” (el ‘James Dean’ del atletismo). Su rebeldía, inconformidad y carisma hacían el resto.

Con su entrenador, Bill Bowerman
Curiosidades aparte, para Prefontaine, la derrota en Munich resultó un punto de inflexión en su corta pero exitosa carrera. Se recluyó durante varios meses entrenando en Horsfall Beach, su playa favorita, buscando la manera de que aquel fracaso no volviera siquiera a asomar, y sentando las bases para lo que tenía planeado que iba a ser el nuevo Steve Prefontaine. Cambió su manera de enfocar las competiciones: se volvió un atleta más estudioso de sus rivales, más estratega y más cerebral. Precisamente, todo lo que le había faltado para lograr el éxito olímpico que fue incapaz de alcanzar. Todo ello, con la mente puesta en su reto más ambicioso: los Juegos Olímpicos de Montreal, en 1976.
Desgraciadamente, no le iba a dar tiempo a ponerlo en práctica. El 29 de mayo de 1975, Prefontaine ganaba en Eugene la que sería su última carrera. Esa misma noche, ya día 30, tras una fiesta, dejó a su buen amigo, el campeón olímpico de maratón en Munich, Frank Shorter, en su casa. ‘Pre’ perdía el control de su MGB naranja, golpeando contra un muro, Prefontaine fallecía pocos minutos después .
Entre sus logros, deportivamente hablando, ser campeón nacional absoluto de 5.000 metros en 1971 y 1973, y conseguir siete títulos de campeón universitario: cuatro veces de 5.000 metros en pista (1970, 1971, 1972 y 1973), y tres veces de cross (1970, 1971 y 1973).
Además, consiguió la medalla de oro en el 5.000 de los Juegos Panamericanos de Cali (Colombia) en 1971.
Consiguió la hazaña de batir todos los récords de Estados Unidos en las distancias que van desde el 2.000 al 10.000, ostentando esos récords al mismo tiempo, cosa que nunca consiguió nadie antes… y que nadie ha vuelto a conseguir después.
Su vehemencia, radicalismo y valentía han servido de inspiración para toda una generación posterior. Tal es su fama, que a partir de 1975 se ha venido celebrando en Eugene (Oregon) una prueba atlética anual denominada “Prefontaine Classic”, prueba muy afamada a la que suelen acudir muchos de los mejores atletas mundiales del momento.
Como último dato, de su extrema calidad, decir que, en su corta vida deportiva (1970-1975), Prefontaine disputó 153 carreras. Ganó 120. Colosal.
Me gustaria recomendaros un par de  peliculas autobiografica de este fenomeno
Prefontaine-803833569-large
enlace para ver esta pelicula en VO
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